Tus Bienes Raices

Aún recuerdo el día que comencé a buscar una empresa dedicada a la renta de oficinas amuebladas para iniciar con mi revista digital, dos años después combinaba mi labor como editor general en el proyecto que vi nacer y como colaborador en uno de los periódicos electrónicos de política más importantes de México. Los años pasaron y seguía cosechando triunfos en mi labor, tanto como periodista digital como director de mi página, pero una oleada de sangre contra los periodistas, más aquellos que se enfocan en temas políticos me lleno de miedo y terror. Justo en ese momento me llegó una importante oferta de trabajo de una empresa canadiense, que se dedica a la publicación de libros digitales y necesitaban a alguien que entendiera el medio digital, por eso me llamaron. El salario era imposible de rechazar, además de que me daban casa para irme con mi familia, pero eso significaba alejarme del periodismo. Ante el miedo que me invadía por poner en riesgo a tantas personas, incluida mi familia, decidí aceptar la oferta. Eso en lugar de hacerme feliz, me hizo sentir sucio, como si fuera un mercenario. Alguien que deja lo que tanto ama por un montón de dinero.

5 preguntas antes de renunciar a tu trabajo 990x668 300x202 - Dejar ir lo que uno ama

Ya viviendo en Canadá, donde me fui con mi esposa e hija, mi mente se fue aclarando, sabía que lo estaba haciendo por seguridad para mis seres queridos y por miedo, así que la respuesta seguí sin gustarme del todo, pero era más digerible. Dejé a cargo de la página a quien siempre fue mi mano derecha, cuando necesita la toma de una decisión importante y está atorado, sigue recurriendo a mí y lo apoyo. Extrañaba las oficinas de mi proyecto, pero en mi nuevo puesto en la empresa canadiense aprendí muchas cosas, sobre todo de marketing, mercadotecnia y publicidad, por lo que mi currículum se estaba engrosando y recibía ofertas de otros lugares del mundo. Todas las rechacé, excepto una.

Un importante periódico en Bélgica me quería como director general para iniciar la transición del papel a lo digital, pues ya no resultaba atractivo el negocio impreso. Así que acepté el nuevo reto y volví a mi pasión, el periodismo. Mis conocimientos en marketing digital y publicidad me permitieron crear una estrategia en conjunto con los integrantes de aquella editorial para inciiar la transición, que confiábamos nos tomaría entre dos y tres años; sin embargo, esta se alargó a cinco, pero hoy este periódico dejó de imprimirse en papel para convertirse en la página de noticias más leída de aquel país. Tras esta transición, hicimos una alianza con mi página, para recibir un impulso económica, pero la inseguridad de mi país propició el cierre y gran parte de mis empleados y amigos recibieron la oportunidad de estudiar idiomas y venirse a trabajar a Bélgica, lo cual la gran mayoría aceptó, otros prefirieron seguir en México, y los entiendo. Es muy difícil dejar nuestra patria, pero hay veces que debemos tomar decisiones para un mejor futuro laboral, pero sobre todo, por un mejor futuro para las personas que más amamos.

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